Práctica 3. La canción de los lunes

 Curioso lector: 

Te encomiendo la tarea de escuchar esta canción: 


Esta obra maestra musical es «Fantasma» de la cantante Amaia Romero, perteneciente a su último disco Si abro los ojos no es real, publicado en 2025. Su letra bebe del arquetipo del fantasma como espectro que se queda afincado en su hogar después de fallecer, que juega con los objetos cotidianos de los vivos («Sabado por la mañana/ pongo una canción/ y te subo la persiana, sabes que soy yo»), que altera su lugar y, en definitiva, que perturba la vida desde la muerte, el recuerdo y su existencia en él. 


El surrealismo de René Margaritte y su cuadro Los valores personales me evoca a esta canción: por la intromisión del exterior —de lo celestial— en el interior, y por la alteración de los tamaños de los objetos cotidianos del cuarto. El fantasma o la fantasma de Amaia, al igual que René Margaritte, juega con la toma de los objetos, con el cambio de planos y perspectivas, y con lo usual para hacerse presente y tornar la imagen, así, inusual. 

Y, por este carácter inusual también debo mencionar a la insigne mexicana Cecilia Eudave, pues los fantasmas que crea desde su narrativa pretenden: «develar los secretos ocultos, advertir, movilizar, perturbar y reconciliarnos, a través de la escritura, con la resonancia del incidente monstruoso o fantasmal» (Eudave, 2023, p. 158). 

Si Eudave reconcilia su figura desde la escritura, Amaia la enternece desde la música. En este sentido, el fantasma de la canción de Amaia guarda correspondencia con la fantasma eudavina de El verano de la serpiente. La fantasma posee un capítulo en el que habla en primera persona, al igual que sucede con la canción de Amaia, que introduce la voz del fantasma con: «Ha pasado una semana desde que me fui/ no sé cómo despedirme, es lo peor de mí/ ahora que soy un fantasma y te puedo observar/ te enviaré alguna señal. Cambiaré las cosas de lugar» (2025).

Este cambiar las cosas de lugar también es imprescindible en la novela de Eudave, ya que, a través de la palabra, la fantasma interviene y moviliza a su elegida. Como no pretendo, lector, descubrirte los secretos de esta novela, te dejo con una frase sugerente de su protagonista Maricarmen: «No sé qué hicimos para merecernos una fantasma» (Eudave, 2023, p. 14).

Por último, me gustaría deslizarme hacía una última reflexión espectral de Eudave perteneciente a La belleza del fantasma, en la que para mí imprime el carácter mítico y esencial del fantasma, como figura que interviene en el umbral de la vida y la muerte: «el fantasma es una pequeña apocalipsis que sucumbe en la necesidad de transformarse en algún otro que no haya vivido tan equivocadamente» (Eudave, 2025, p. 60).

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