Práctica 5. Presentando a Mario Vargas Llosa (Vídeos "A fondo")
A lo largo de la entrevista realizada a Mario Vargas Llosa por el periodista Joaquín Soler Serrano, el 27 de marzo de 1976, nos adentramos en los entresijos de la fascinante vida del autor peruano. Aunque en el momento de la entrevista Vargas Llosa no había cumplido los cuarenta, su talento ya era muy reconocido a nivel internacional, siendo su nombre uno de los barajados ese mismo año para obtener el Premio Nobel de Literatura.
Por
ello, el periodista Joaquín Soler Serrano se decide a interrogar al ya entonces
afamado novelista sobre el camino de construcción del artista, desde sus
primeros años en Cochabamba (Bolivia), donde pasó su primera infancia —a pesar
de ser oriundo de Arequipa—, hasta su proceso de descubrimiento como escritor
en su adolescencia y primeros años de vida adulta.
Tras su estancia en Bolivia, en 1945, su familia regresa a Perú y se instala en la ciudad de Piura, fuente inestimable de inspiración para nuestro autor, que una y otra vez recurre a sus recuerdos más hondos sobre la vida y los personajes que poblaban la ciudad peruana en los escasos dos años que vivió allí.
A
su formación como escritor contribuyen enormemente las experiencias acumuladas
en Bolivia y Perú, pero también sus primeras lecturas, entre las que destacan las
novelas de Dumas o Nostradamus de Miguel Zévaco. A esta lista se suman
los nombres de los autores franceses que marcaron a toda su generación, tales
como Víctor Hugo, Flaubert, Stendhal, Balzac, Sartre o Camus, que dejaron una
huella evidente en la producción del novelista peruano.
Otra
experiencia vital de la que beben indirectamente sus novelas fue su ingreso en
el Colegio Leoncio Padre, donde Vargas Llosa recibió un intensivo entrenamiento
militar, que supuso para el joven de Arequipa un choque absoluto, fruto del
sistema disciplinario del centro educativo y las violentas relaciones que en él
tenían lugar. Otra época de amargos recuerdos fue la inmediatamente posterior a
su casamiento —con tan solo 19 años de edad— momento en el que se ve obligado a
desempeñar numerosos empleos mal pagados en radio, revistas o incluso elaborando
fichas de difuntos en el cementerio general de Lima.
Con
su llegada a Madrid, gracias a una beca universitaria, se inicia en la
escritura y comienza a publicar sus primeras obras —Los jefes, La ciudad y
los perros, La casa verde o Pantaleón y las visitadoras— a las que
dedica un breve comentario en el que condensa todo el proceso creativo que esconden
detrás. En todas ellas juegan un papel fundamental los recuerdos y las
vivencias del autor, con preferencia por las acaecidas en Piura, pero no menos
importante es el proceso de investigación y documentación del que también
precisan unas obras de estas características.
Con
profunda admiración y esperanza por el panorama literario de España en el
momento en que la dictadura abría caminos a nuevas formas, se despide un carismático
Mario Vargas Llosa. Un autor apasionado para quien la escritura, como él mismo
dice, es una actividad liberadora a la par que adictiva, que le permite
evadirse del mundo actual y rescatar recuerdos.


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