SEGUNDA TAREA Y CONCLUSIONES SOBRE EL TRABAJO CON IA
Como colofón a la actividad
realizada en clase en torno a la lectura de la versión de Cendrillon de
Warja Lavater, expondré las últimas cuestiones de la segunda tarea que se
propuso para trabajar el libro con el uso responsable de la IA. Como Luis
Gimeno y yo trabajamos de forma conjunta en esta sesión de clase, esta cuarta y
última parte de las entradas referidas a la obra de Lavater debe ser tomada
como una continuación de la entrada de mi compañero. De este modo, recogiendo
en la siguiente imagen el cuento generado por la inteligencia artificial, a
partir de las descripciones y estructura que planteamos en la segunda parte de
la actividad, explicaré a continuación dos conexiones narrativas, una
expansión, un fragmento que querríamos conservar y otro que cambiaríamos del
cuento generado.
Respecto a las conexiones
narrativas de escenas que introdujo la inteligencia artificial, subrayamos la
unión del final de la resolución con la situación final. En la estructura que esbozamos
mi compañero y yo, describimos como parte de la resolución la marcha de
Cenicienta a palacio y el abandono de las hermanastras y la madrasta en la casa
familiar, mientras que la escena final consistía en el enlace de la pareja bajo
la mirada de los reyes. En el cuento propuesto por la IA, estas dos escenas —la
última de la resolución y la escena final— se describen en un mismo párrafo
conclusivo: “Con el odio de las hermanastras detrás, Cenicienta partió hacia el
palacio. El hada madrina, satisfecha, presenció el enlace entre Cenicienta y el
príncipe, uniendo así sus destinos bajo la bendición de todo el reino. Y así,
vivieron felices por siempre”.
Por otro lado, el desarrollo ha
quedado dividido en tres párrafos siguiendo una lógica narrativa que la propia
inteligencia artificial ha querido marcar. De acuerdo con esto, las tres
primeras escenas del desarrollo, referidas a la aparición del hada madrina, la transformación
y la llegada al baile, se aglutinan en el primer párrafo del desarrollo: “Llena
de tristeza, Cenicienta fue consolada por su hada madrina, que con un toque
mágico transformó una calabaza en carroza, y le brindó un vestido espléndido y
delicados zapatos de cristal. Con renovado espíritu, Cenicienta llegó al baile,
hechizando al príncipe con su gracia. Las hermanastras, ensombrecidas, no
podían creer lo que veían.”. El segundo párrafo, por su parte, recoge las cuatro
siguientes escenas en las que Cenicienta huye del palacio dejando atrás su
zapato. Y la tercera y última parte del desarrollo reúne las escenas en las que
se busca a la propietaria del zapato hasta su identificación. Es decir, la
inteligencia artificial ha clasificado y agrupado las escenas de acuerdo con
tres momentos diferenciados: antes de asistir al baile, durante el baile, y al
día siguiente.
En cuanto a la expansión del relato
que ha elaborado la inteligencia artificial sobre nuestras descripciones, la
más evidente se encuentra en el primer párrafo, donde se presenta al personaje
y la situación inicial. Entendemos que, bajo la premisa de dar forma a un
cuento popular, la IA ha tomado la decisión de incluir estructuras narrativas
propias del género, como la referencia a tiempos lejanos o la inclusión de algunas
hipérboles reflejadas en la adición de adjetivos calificativos que no habíamos
incluido: “En tiempos de antaño, había una muchacha conocida por todos como
Cenicienta. Vivía con su madrastra y sus dos crueles hermanastras, quienes
la obligaban a trabajar sin descanso mientras ellas disfrutaban de suntuosos
placeres. Tan arduo era su trabajo que cada noche Cenicienta se quedaba
dormida junto a la chimenea, entre las cenizas cálidas que le daban su
nombre”.
Por otro lado, si tuviéramos que
escoger un fragmento nuevo propuesto por la IA que quisiéramos conservar, nos
quedaríamos con el siguiente: “Con renovado espíritu, Cenicienta llegó al
baile, hechizando al príncipe con su gracia. Las hermanastras, ensombrecidas,
no podían creer lo que veían”. El motivo es que, en pocas y muy acertadas
palabras, ha condensado varias escenas que funcionaban a modo de transición,
sin necesidad de dar descripciones extensas para momentos que no debían serlo.
Por el contrario, si tuviéramos que
eliminar o modificar un fragmento del nuevo cuento generado por la IA, nos
decantaríamos por el final, en el que se atribuye al hada madrina funciones que
nosotros no habíamos indicado, como la de unir en matrimonio a los
protagonistas: “El hada madrina, satisfecha, presenció el enlace entre
Cenicienta y el príncipe, uniendo así sus destinos bajo la bendición de todo el
reino”.
Creo que hablo por todos mis
compañeros cuando digo que haber realizado esta segunda tarea sobre la versión
de Cendrillon de Warja Lavater nos ha animado a reflexionar sobre el uso
responsable de la inteligencia artificial en el aula, y, especialmente, a ser
críticos con ella. Negar a nuestros alumnos el uso de estas herramientas,
probablemente, los anime más a emplearlas a escondidas y sin ningún tipo de
gestión o dominio consciente y adecuado. Tareas como estas pueden resultar muy
útiles para que, como hicimos nosotros en esta sesión, los adolescentes empleen
la inteligencia artificial al mismo tiempo que la analizan con visión crítica,
reconociendo los límites, fallos o buenas aportaciones que puede traer consigo.


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